ene
28

Project Thirty Three – Pintando música

Creado por Irene  Publicado en Pintando música
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“Las formas primarias son hermosas porque pueden apreciarse claramente… Un volumen está limitado por su superficie, una superficie dividida según las líneas directrices y generatrices del volumen, que descubren la individualidad de este volumen…” Le Corbusier.

¡Hola a todo el mundo! Hoy voy a ser muy breve, sólo quiero compartir con todos una delicia de blog que me encontré el otro día. Estaba buscando fotos para el que iba a ser el post de hoy “cosas redondas”, pero lo que me encontré merece una entrada completa.

Vamos al tema, el blog se llama Project Thirty Three, y se trata de un santuario a las formas primarias, a modo de colección de portadas clásicas de vinilos.

Todo esto por cortesía de una tienda de discos de segunda mano en  Seatle: Jive Time Records. El dueño se encarga de escanear las portadas y subirlas al blog, en el que hay varias categorías, por una parte clasificadas por tipos de formas geométricas (círculos y puntos, cuadrados y rectángulos,…)  y otra sólo de tipografía.

 Poco más que añadir… Os recomiendo que os deis un paseo por el blog y que lo disfrutéis tanto o más como yo. Además, la página de la tienda de discos guarda otras secciones joyitas como: Abey Road Rage. Una galería compuesta por imágenes que la gente envía con su reinterpretación de una de las portadas más famosas y repetidas de la historia de la música, ¡ah! y con leyenda incluida, aunque esto merecería otra entrada…

Por cierto, hablando de interpretar portadas… ¿Cómo van vuestras Sleeveface? ¡Ánimo, quedan 15 días!

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ene
14

Pintamos todos – Pintando música

Creado por Irene  Publicado en Pintando música
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“una o más personas ocultando o aumentando una parte de su cuerpo o cuerpos con una portada de un disco causando un efecto óptico” Sleeveface

 

¡Feliz año Nuevo a todos! La última vez que nos veíamos acaba de pasar el primer Open Music Day (Oh Yeah!), ahora desde Bandness os proponemos, mediante un concurso, empezar el año con una camiseta por la cara, sí, sí, literalmente por la cara, la vuestra o no… La clave, en la definición que hay un poco más arriba: sleeveface, que traducido sería caraportada o como he leído por ahí y me ha conquistado absolutamente, caradisco.

Para empezar, ¿qué es el sleeveface? Pues consiste básicamente en fotografiarse incluyendo la portada de un disco en la escena, de manera que el resultado sea lo más real posible. Lo que no está tan claro sus orígenes, parece ser que un DJ con nombre propio, Carl Morris, acuñó el término en Abril de 2007, tras una fiesta en un bar de Cardiff, Reino Unido, en la que se hizo fotos con sus amigos, de broma, con las portadas de sus discos mientras pinchaba. Posteriormente, uno de estos amigos, John Rostron, decidió colgaras en Internet y además creó un grupo en Facebook. Y a partir de aquí, a correr como la pólvora, y con la ayuda de la difusión de los medios (BBC, The Guardian, Telegraph, El País…), nació el fenómeno del sleevefacing! Todo esto y mucho más cuenta la leyenda (y cómo no, la Wikipedia).

Carl Morris y John Rostron no sólo son los creadores de la página oficial, además han publicado un libro: “Sleeveface. Be the vinyl” con una selección de 200 fotografías. Pero por si aún no lo teníamos del todo claro, este vídeo en youtube: “how to sleeveface” para  rematar el asunto.

Posibilidades infinitas: color, blanco y negro; cerca, lejos; solo, en grupo; cabeza, pies; vestidos, desnudos; reales, animadas; gaticos, monetes… blablabla. En definitiva, si os ha gustado ¡adelante!, como dice el vídeo “el Sleeveface está limitado únicamente por tu imaginación, y por tu colección de discos”. Desde Bandness os animamos a probar y a que lo compartáis con nosotros a través del siguiente concurso:

1. Elige disco, y todo lo consideres necesario, y hazte un caradisco (aquí más ideas).

2. Envíanoslo a www.facebook.com/bandness antes de un mes desde hoy.

3. La foto que más “me gusta” reciba ganará una de nuestras camisetas (elige aquí la que más te guste).

¡Feliz año de nuevo! Y ya sabéis ¡todos los días son nochevieja!

 

 

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dic
17

Pintando en vivo – Pintando música

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Pintando música

“¡Larga vida a lo inmaterial!” Yves Klein

El primer Open Music Day ya ha pasado y esperemos que le sigan muchos más. Hoy quiero declararme totalmente a favor de cualquier evento relacionado con la música en directo. Los motivos, muchísimos, pero sin duda, uno de los más importantes para mí es esa cosa intangible que te hace conectar con un grupo y que sólo pasa durante un directo. A veces llegas esperando algo en concreto porque ya has escuchado a la banda antes, otras vas sin saber qué escucharás, otras llevas esperándolo todo el año (o toda la vida)… pero siempre vuelves a casa con algo más; cosas que no suenan en el disco, ganas de escuchar algo más de esa banda que acabas de descubrir o sabiendo que ha valido la pena seguir a ese conjunto toda la vida… Por supuesto, hay muchos más motivos y resultados posibles, hasta puede salir mal, aunque si no vas, nunca lo sabrás. Pero voy a dejar la clasificación en tres partes, porque tres ya son multitud, porque tres más dos rima con brinco y porque tres son los domingos de la semana pasada que no se acababa nunca… no, en serio, básicamente, por no enrollarme demasiado.

El arte dentro de cualquiera de sus disciplinas necesita del tándem artista-observador para tener sentido. Hay artistas que deciden compartir no sólo el resultado final de su trabajo con los espectadores y nos muestran, además, el proceso creativo o incluso éste es inseparable de lo que nos quieren contar con el acabado. Como he dicho antes, voy a hacer tres grupos, otra vez, que a mi manera, intentaré relacionar con los tres anteriores:

1. Los que son más divertidos. Hay conciertos a los decides ir porque el grupo te gusta, empiezan y descubres cosas que no están en el disco, a veces bailas, cantas, aplaudes; te diviertes. Mejor ilustro con un ejemplo pictórico lo que quiero decir, los dos lienzos que aparecen a continuación son obra de Yves Klein, forman parte de una serie llamada Antropometrías de la Época Azul de 1960, en el que el color azul patentado, concretamente el IKB (Internacional Klein Blue) y otros elementos son los protagonistas.

“La gran antropometría azul (ANT 105)” Guggenheim de Bilbao

Para mí, aquí llega la parte divertida: quiénes son los otros protagonistas en estos lienzos… Pues bien son cuerpos femeninos desnudos que, a modo de pincel, se embadurnan con la pintura azul y se van moviendo por el lienzo blanco al ritmo de una música. Como parte de este trabajo, el 9 de marzo de 1960, reúne a un público, vestido de etiqueta, compuesto por artistas, críticos de arte, clientes, etc., y en el escenario por una parte, músicos interpretando la Sinfonía Monótona, compuesta por Klein. Por otra, tres modelos desnudas, que se cubren de pintura azul para impregnar los lienzos de la pared y del suelo, y Klein siguiendo el proceso de cerca, vestido de esmoquin con guantes blancos, sin llegar a tocar los “pinceles”.

2. Los que nunca se olvidan. Otros, te pillan por sorpresa, no conoces a la banda o al artista, pero vas porque te lo han recomendado, porque alguien te pide que le acompañes o porque casualmente empieza en la sala a la que has ido un viernes a tomar algo… sea como sea, incluyo en este apartado a todos los que sin esperártelo te dejan con la boca abierta. Como me pasó cuando visité el Guggenheim de Frank Lloyd Wright en Nueva York. El objetivo principal era visitar el edificio, que todo sea dicho no defraudó en absoluto, pero por sorpresa y sin saber si quiera que iba a verla, me encontré la exposición más brutal que he visto en toda mi vida: I Want to Believe de Cai Guo-Qiang. Y digo brutal tanto como bestial, bárbaro, salvaje… como magnífico, enorme, estupendo…

El denominador común de la exposición era el tema de la explosión. Estaba formada por numerosos trabajos: lienzos, esculturas, vídeos, instalaciones… uno de los puntos fuertes de la muestra era que el artista compartía el proceso creativo con el espectador, las esculturas empezaban siendo los palos de metal y madera que formaban la estructura interior, y a medida que ibas recorriendo el espacio, el grado de definición iba creciendo, hasta llegar a un realismo total. Por otra parte, vídeos del proceso de los lienzos “pintados” con explosiones de pólvora en el taller, y un largo etcétera… mejor que contarlo, verlo:

3. Los que son de obligada asistencia. Finalmente están esos grupos o artistazos que llevas siguiendo años, y que por fin llega el día en el que puedes ver un directo suyo, que no hace más que reconfirmar el hecho de que ha valido la pena llevar años siguiéndolo. A mí me ocurrió algo parecido, con el pintor Antonio López, del que había oído hablar desde pequeña por mi tía, me llamaba mucho la atención cuando me contaba que no considera acabados muchos de sus cuadros y que en algunos casos los ha retomado al cabo de los años.

“Gran Vía” 1974-1981 “Hombre y mujer" 1978- 1990

Muchos años después, estudiando la carrera, llegó un día el profesor de proyectos a clase con un regalo de Navidad (era el último día antes de las vacaciones). Traía una película documental para verla en el tiempo de clase: El sol del membrillo dirigida por Víctor Erice. El protagonista es Antonio López y cómo ejecuta su trabajo, a partir de un lienzo que empieza en el jardín de su casa. Es impresionante descubrir cómo trabaja este señor y es inevitable admirarle aún más, por la seriedad de su trabajo, la meticulosidad de su técnica, por la delicadeza con la que capta el tiempo… Pero otra vez, mejor verlo, el siguiente vídeo pertenece al fragmento de la película en el que empieza los preparativos para pintar el membrillero de su jardín.

(Por cierto, para los que somos fans de los chanantes, ¡sí!, tiene un testimoooniiiooos)

Y por último, para los que vivan en Madrid o piensen pasar por allí en verano, pueden asistir a una lección magistral en Sol. Pinta durante 15 días en Agosto, según dice él: “tiene que ser en verano y por la tarde” en el siguiente vídeo. Y para los que no pudimos visitar su exposición más completa hasta la fecha en el Museo de arte Thyssen-Bornemisza, siempre podemos acudir hasta el 22 de enero de 2012 al Museo de Bellas Artes de Bilbao. Mientras tanto ¡feliz semana!

 

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nov
11

Todo queda en casa – Pintando música

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“diseñar para clientes que no aprecian el valor del diseño es como comprarle neumáticos nuevos a un coche de alquiler” Joel Fisher

Las cosas han ido así, durante la semana he estado dándole vueltas a mis portadas preferidas del año pasado, y un día suena en la radio Lonley Boy, adelanto del que será el nuevo disco de The Black Keys, El Camino.

Aquí es donde empieza el post de hoy, cobra sentido su título y la cita que le sigue: el diseñador de las portadas del dúo compuesto por Dan Auerbach y Patrick Carney, es Michael Carney, el hermano del batería. Y quién mejor que un hermano para traducir tu música en imagen. Brothers es el título su sexto disco, que publicaron el año pasado, y sí, es uno de mis preferidos, por música y por imagen, de la que ellos también deben estar muy orgullosos a juzgar por la imagen: el álbum a modo de cuadro colgado de la pared, el ambiente de la foto recuerda a la estética setentera, y precisamente, es al rock de principios de los 70s, la época a la que principalmente asocian el sonido del dúo.

Por dónde empiezo con esta portada, que ya nos lo cuenta todo, y muy claro además, no hay lugar a dudas ni de quién es el disco, ni de cómo se llama. Por el principio, Michael Carney es un diseñador gráfico que además está en contacto con el mundo del graffiti, concretamente con BSA and PBJ crews, aunque dice que nunca ha creído que se le diera bien, reconoce que del graffiti aprendió cómo “trabajar con  combinaciones de colores limitados, espacio limitado y tiempo limitado”. En Brothers lo lleva a la práctica sin duda, utiliza tres colores, negro para el fondo, blanco para las letras (contraste mediante claroscuro, como la semana pasada) y el rojo para el nombre de la banda, introduciendo cierto impacto visual a la composición.

La tipografía que ha elegido es la Cooper Black, que causalmente aparece en portadas de discos memorables como, por ejemplo,  el Pet Sounds de los Beach Boys. Aunque seguramente casualidad poca, ya que Carney afirma que el uso de una determinada tipografía es  una “muy buena manera subliminal de referenciar otras cosas”.

Cooper Black no es sólo la elegida para la portada, repiten con esta tipografía en el inicio de los videos musicales, reforzando una de las primeras afirmaciones que siempre nos repetirán en cualquier clase de diseño gráfico: “nunca uséis más de dos tipografías distintas para un mismo diseño”. Os dejo con un vídeo de muestra, en el que además aparecen subtítulos, aunque igual os resulta difícil fijaros ellos…

Va… pongo éste también, más serio, porque la canción es un punto de inflexión en el disco y porque cada fotograma, simplemente, me encanta. Y de paso va quedando demostrado que la afirmación de Thomas Watson sobre que “un gran diseño no vende un mal producto, pero permite que un gran producto pueda lograr su máximo potencial”. Está claro que en este disco no sólo hay un gran trabajo musical, sino un gran proyecto artístico.

Ya voy terminando, pero antes, la última “sorpresa” cuando abres el CD descubres, antes o después, que el color negro del fondo va clareando. No es un error de impresión, calma, aunque es lo que Michael intentó hacer creer a todo el equipo (excepto a Dan y Patrick), supongo que para echarse unas risas cuando los productores descubrieran, histéricos, que el CD desteñía. La cuestión es que utilizó una tinta sensible al calor,  que al tocarlo o al calentarse en el equipo, va perdiendo color.

Bueno hay motivos más que suficientes para que este trabajo de packaging se llevara un Grammy el año pasado. De momento, a esperar el nuevo disco y como es viernes, para ir bailando, aquí os dejo Lonley Boy, fantástica coreografía, seguro que todos tenemos una así en nuestro historial. ¡Pasadlo bien!

 

 

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nov
4

Hacia la abstracción – Pintando música

Creado por Irene  Publicado en Pintando música
Pintando música

Hola! Antes que nada me presento, soy Irene, arquitecta, diseñadora y, según parece hasta blogger!!

También soy amiga de los band-arras, y hablando con ellos me propusieron que escribiera aquí. Aprovechando que dos de mis grandes pasiones son la música y el arte, inauguro esta sección nueva “Pintando música” donde intentaré defender aquello de “todo arte pugna constantemente por llegar a ser música”, que ya nos dejó dicho Walter Pater

Espero que os guste esta primera entrada: Hacia la abstracción.

A lo largo de la historia de la música encontramos portadas de discos que merecen por sí solas el calificativo de obra de arte. Uno de los mejores ejemplos de cómo plasmar mediante una imagen el contenido de un trabajo musical, en mi opinión, se encuentra en la portada del álbum de 1968 de The Beatles (de mismo título), pero más conocido por The White Album. El diseño corre a cuenta de Richard Hamilton, conocido por sus collages de temática pop art, en esta ocasión elige un diseño totalmente minimalista, reflejo de lo que estaba ocurriendo no sólo con el disco, sino con el grupo.

Just what is it that made yesterday’s homes so different, so appealing?

Mucho se ha escrito sobre el principio del fin de los Beatles, hoy se me antoja compararlo con uno de los movimientos de vanguardia de principios del siglo XX: la abstracción. Intentaré ser breve… la cruda realidad que asolaba a Europa tras la I Guerra Mundial, quedó reflejada, como no podía ser de otra manera, en el mundo del arte. La consecuencia fue la búsqueda de la liberación del arte del mundo real y la naturaleza.

Una de las vertientes del arte del período de vanguardias es la abstracción. Como primer representante, V. Kandinsky, propuso un arte en el que las formas no significaran nada por sí mismas. Buscaba que la pintura provocara las mismas sensaciones que sugiere la música, sin la necesidad de recurrir a objetos o formas, alcanzando la abstracción lírica.

Primera acuarela abstracta y Composición IV

Pero en la abstracción lírica seguía quedando una componente subjetiva, las acuarelas de Kandinsky plasmaban las formas emocionales que la música dibuja en nuestra imaginación. Entonces para liberar al arte por completo K. Malevich, elegía para sus lienzos formas geométricas puras, que por sí mismas fueran incapaces de tocar la fibra de los sentimientos. El siguiente paso fue prescindir de los colores en Cuadrado negro sobre fondo blanco, pero el contraste simultáneo del claroscuro seguía produciendo una vibración óptica en el espectador, así llegó a su Cuadrado blanco sobre fondo blanco. La objetividad había llegado a su mínima expresión: la abstracción geométrica.

Supremus nº58 // Cuadrado negro sobre fondo blanco // Cuadrado blanco sobre fondo blanco

Volviendo a los Beatles, en 1968, venían de una época de intensa creación en sus últimos trabajos psicodélicos, que formaban parte del álbum Sgt’s Pepper Lonely Hearts Club Band (1967) y Magical Mystery Tour (1967), éste último recogía los temas de la banda sonora de la película del mismo título.

Parecía que la banda empezaba a necesitar un período de descanso, volviendo a formas estilísticas primarias y sin complicaciones. Eso es justo lo que refleja la portada de su noveno álbum.  Además el proceso de grabación refleja las tensiones, cada vez más insostenibles, entre los miembros de la banda, no sólo porque incluso se metieran en estudios separados a grabar. La descomposición de la banda se presentía por la gran fuerza que iban tomando cada uno como compositor por separado y lo que se podía esperar de ellos en una posible (y no tan lejana) carrera en solitario.

Como claro ejemplo de la heterogeneidad del álbum, propongo Helter Skelter, con Paul cantando casi enloquecido, llevando su garganta al límite, el feedback de las guitarras sobre una base de rhythm and blues… y grito final de John “I’ve got blisters on my fingers!”, en fin, sin desperdicio.

Espero que os haya gustado, pasad un buen fin de semana!

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